Traspasando la ilusión de la vida, me hace recordar en el tiempo, que el vaivén del corazón es el equilibrio del espíritu. Donde el manifiesto del universo me ha hecho comprender que el amor es el espacio de una felicidad donde lo complementa una armonía de detalles, donde la sonata de un violín hace volar la magia a una joven que crece envolviendo a un horizonte que la mira y le aplaude. Y un te amo suave que recorre en mi infinita esencia de la mujer que amo, son el péndulo de mi existencia.
La que imaginaba que para alcanzar el cielo se debía saltar en una cama.
La que abría los brazos y corría por los pasillos pensando que podía volar.
La que pensaba que dándole miguitas de pan a las flores podían crecer
¡Dios, como parar el tiempo de su niñez!, pero es maravilloso verla crecer, porque ha aprendido a expresar sus grafitis en la magia de un violín que le
ha permitido volar y alcanzar el cielo. Y a la distancia le guiño un ojo y le coqueteo a su bondad. Esposa mía, en este volar de tiempo que llevamos juntos, he renacido con los recuerdos... donde jugábamos a hacernos el amor sin tiempo ni espacio, donde la oscuridad y las estrellas eran nuestro manto para cubrirnos. Eres la rectitud de mis errores, eres la magia de un espacio a una libertad creada en la razón de mi espíritu.
Hoy vuelvo a retomar mi sueño, entre una briza que golpea mi mente y una mirada, que se funde con una sonrisa en un corazón que ama y siente.
Traficante de sueños (Félix Licuime)...
Algunos amores duran toda la vida, el verdadero amor como el mío y el tuyo, es para siempre.
Cada día le doy gracias al Señor por ponerte en mi vida, por permitirme conocerte y por darme este corazón, que solo sabe amarte.
No hay historia de amor más bonita, que esa que te trae paz, confianza y tranquilidad. Por historias así, vale la pena amar, se vale luchar.













